Once palabras y ninguna explicación
Al cerrar la jornada, alguien va con la hoja apuntando las hileras que ha vaciado cada uno. Stan le dice, en voz baja: «Ponlo a nombre de Solofo, que yo hoy he ido flojo». Solofo es su primo. No ha ido flojo: ha ido más rápido que nadie, y las dos personas que están delante lo saben. Nadie discute y él no da más explicación. Lleva dos temporadas seguidas viendo cómo el puesto de jefe de hilera se lo dan a otro, y sigue igual.







