El niño que se hace bola
El gesto le sale del cuerpo, no de la cabeza. Ruido fuerte que no para, demasiada gente mirando a la vez, un cambio de plan sin avisar: cualquiera de esas cosas y Nur se cierra. En casa se mete en un hueco detrás del sofá, o se tapa entero con la sábana. No es una pataleta ni llora. Se hace pequeño y espera a que el mundo baje el volumen. La palabra antigua de su gente significa justo eso, el que se enrolla, y él lo hace literal. Dentro de la bola está a salvo, contando su respiración, y sale cuando puede salir. Su abuela aprendió a no meter la mano ahí: se sienta cerca y espera.







