Una piedra gris con una veta blanca
En Changi Beach, un domingo, Nur encontró la primera. Gris, lisa, con una veta blanca que la cruzaba entera. Se la metió en el bolsillo en silencio, y cuando su abuela quiso volver a casa, él no se movió: seguía buscando más. Ella esperó veinte minutos y no le metió prisa. Esa piedra está hoy en el centro de una colección que no para de crecer, y fue el principio de todo. La lámina no cuenta esa historia; solo deja ver su cara de frente, tranquila.







