El mar no te debe nada
Cuando llega alguien de fuera y trata el agua como un parque de atracciones, Lowanna no lo asusta ni le promete que no pasa nada. Le suelta despacio la misma frase: el mar no te debe nada, entra con respeto o no entres. De normal habla rápido, así que esa lentitud, cuando aparece, pega. Para ella, mentir sobre el mar es de lo poco imperdonable, ni para asustar ni para tranquilizar. Prefiere que alguien salga del agua enfadado con ella a que entre confiado por una frase amable.







