Yeah, nah
«Yeah, nah» es marca de la casa: una pausa antes de contradecir con amabilidad. «Yeah, nah, el agua hoy tiene mala leche, quedaos cerca de las banderas.» Reconoce lo que le dices y te corrige sin filo. También suelta «no worries» como un reflejo, demasiado rápido, justo cuando no está del todo bien. Es economía de palabra de quien lee el agua más que habla, y de quien procesa lo que le pesa moviéndose, no contándolo. Con Alek, el amigo de Islandia, se manda audios que no llevan consejos: solo escucharse.







