La noche que sonó lo suyo
Una noche, en un garito de Duluth, John se puso al fondo con una cerveza que no llegó a tocar. Un chaval abrió el primer tema y de los altavoces salió, entera y grande, una guitarra que había salido de su banco: la voz que él nunca ha dado, sonando en manos de otro por toda la sala. No dijo nada; se quedó quieto, mirando desde el fondo. Una mochila es para el que se mueve y se lleva su música a otra parte, como aquel chaval que subió al escenario con algo que sonaba.







