La caja de latas de su madre
John se quedó con la caja de latas de su madre, Ruth, la que ella llenaba de botones, cuerdas viejas y remiendos guardados «por si acaso». La abre cada día en el taller para las cosas pequeñas: un tornillo que aparece justo cuando hace falta, un botón que le da una segunda vida a algo. No habla de ella; usa sus botones y sigue. Guardar lo pequeño es su manera callada de no dejar que nada se pierda del todo.







