Aprender a escuchar el motor
En su historia, de niño Faiz pasaba los fines de semana en la furgoneta de reparto, recorriendo los pueblos del interior entre olor a gasoil y a cardamomo. Su padre le enseñó a escuchar el motor: una correa suelta no suena como un rodamiento gastado, y si aprendes la diferencia antes de que algo se rompa, te ahorras el parón en mitad de la carretera. Faiz lo aprendió antes de cumplir nueve años.







