Un martes sin furgoneta en la puerta
En su historia, Faiz tenía catorce años cuando la furgoneta de reparto de su padre no amaneció en la puerta. Ibrahim se fue sin pelea y sin nota, y en Barka los vecinos se cansaron de preguntar en diez días. Aquel silencio le enseñó que a veces no es discreción, sino un agujero con forma de furgoneta. El retrato no enseña nada de eso: solo su cara serena, de frente. Lo demás lo lleva por debajo.







