Cerámica 325 mililitros
La taza está hecha en cerámica blanca brillante, 11 onzas imperiales (325 mililitros), con asa redondeada del tamaño justo para que entren tres dedos sin pinzar y el meñique quede apoyado debajo. El exterior es blanco limpio, sin textura, sin brillo excesivo. El interior es distinto: amarillo dorado uniforme, un tono cálido que se ve al levantar la taza y que cambia la temperatura visual del café antes de que el café llegue a la lengua. El retrato de Yara —caimán negro amazónica adulta, bomber color marfil abierta, jersey canalé blanco— se imprime en la pared exterior por sublimación térmica: el tinte se funde con la cerámica durante el cocido y no se despega ni se agrieta.
Apta para lavavajillas a temperatura normal y apta para microondas. La combinación exterior blanco + interior amarillo no es un capricho estético. El interior dorado coincide casi exactamente con la gama cálida del propio retrato de Yara, donde la cremallera de la bomber, los dos aros que lleva en la mandíbula inferior y la cadena fina del cuello llevan oro mate. La taza se fabricó así y el retrato se pensó así por separado. Coinciden. Es un dato, no una metáfora.







