Qué cabe dentro
La tote entra al Estúdio Igapó por la mañana con una libreta A5 de tapa de tela dentro, un bloc de notas, un cable XLR de cinco metros enrollado, un par de auriculares cerrados, una manzana y un termo pequeño de café con leche condensada. La abertura superior deja ver el bulto sin apretarlo. Las asas aguantan el peso sin estirarse, y la base plana permite dejar la bolsa en el suelo al lado del sillón sin que se caiga de lado. El algodón orgánico de 240 gramos es más grueso que el de una tote promocional de feria, menos grueso que una mochila técnica; está en el punto donde la tela todavía pliega pero ya no se arruga.
El formato cuadrado —treinta y ocho por treinta y ocho— es el que cabe debajo de un brazo sin chocar con la cadera al andar. Una carpeta A4 entra con margen; un libro de tapa dura en horizontal también; una botella de un litro en vertical queda de pie contra la costura lateral. Si cargas más equipo del que entra aquí —una mesa controladora pequeña, un micrófono dinámico con su trípode, dos cables largos—, [la mochila de Yara](https://www.yagopartal.com/es/objects/) tiene bolsillos interiores y correas acolchadas que reparten el peso. La tote es para lo que se lleva sin pensar; la mochila, para lo que se lleva porque se ha decidido llevarlo.
Las medidas exactas, el detalle de la costura de las asas y la resistencia del tejido están en las pestañas **Material y estructura** y **Tamaño y medidas**. En **Procedencia, fabricación y disponibilidad** encontrarás de dónde viene el algodón y cuánto tarda en salir del taller. **Envío y devoluciones** resuelve lo operativo.







