Una bolsa para el trote diario
Esta bolsa de tela está pensada para el ajetreo: la compra del mercado, la fruta, el pan, los cables, lo que caiga. Cuélgatela del hombro, llénala, vacíala, y al día siguiente igual. En el retrato solo se ve la cara amable, un caimán negro de mandíbula ancha con pinta de estar de vuelta de todo. Lo demás —de dónde viene, cómo empezó— no cabe en una tela; te lo cuento en su historia.







