«Un momento», y el ruido baja
Su muletilla es un freno. Cuando el tono sube en una mediación, Wesley no contesta más fuerte: baja la mirada al expediente, dice «un momento», apunta algo y pregunta una cosa concreta —¿a qué hora exacta?—, y el volumen baja solo, porque la otra persona tiene que buscar un dato en vez de una emoción. Nunca sube la voz. Esa manera suya de rebajar los líos sin empujar es lo que carga esta bolsa, invisible, junto con la compra.







