Lo que aprendió en una disputa por una parcela
Lo creé de cara y con el fondo liso: un lémur de hocico negro, ojos ámbar y camisa azul, que en una camiseta se lee de un vistazo. Lo que no cabe en el algodón es su método. En su historia, con veintisiete años, medió en un lío por el lindero de una parcela: una familia había ampliado su terreno unos metros y con eso le cerraba a la otra el paso al agua. Lo que más le marcó fue que la parte con más tierra hablaba bajo y despacio, y esa calma pesaba más que cualquier grito.







