La gente del bosque
A los de Togar los llaman así, sin más vueltas: la gente del bosque, o los de la copa. No hay nada de poético en el nombre; describe un hecho: son los que viven arriba, en los árboles. De hecho, la palabra «orangután» viene del malayo orang hutan, que quiere decir justo eso: persona del bosque.
Y Togar es una persona del bosque de seis años, con todo lo que eso trae. No para quieto. Le interesa cada cosa que se mueve, cada fruta que cambia de color, cada ruido nuevo entre las ramas. Vive allá arriba con su madre, que es prácticamente su mundo entero, y va detrás de ella a todas partes.
Es juguetón y curioso a partes iguales, con esa mezcla de cría que quiere hacerlo todo ya y que todavía necesita a su madre para casi todo. Un niño, vamos, solo que con el pelo rojizo y una copa de árboles enteros por patio.







