La tarde en que Fanja bordó la calavera
A los dieciséis se compró el gorro en un puesto de ropa de fardo del mercado de Andapa, en la parte baja, donde su hermana Fanja cose y vende. Le pidió que le bordara una calavera pequeña en el frente. Fanja se la bordó esa misma tarde, con el hilo blanco de la máquina, y no le preguntó por qué quería una calavera. Desde entonces el gorro sale con él todos los días, en floración y fuera de ella.







