Las reseñas que dice que no lee
Dice que las reseñas de su cervecería le dan igual. Las lee todas, cada noche, antes de dormir, con la cara iluminada por la pantalla, y le da vergüenza que lo pillen. Es el orgullo escondido bajo la máscara de indiferencia: le importa lo que la gente piensa de lo que hace, más de lo que admitiría jamás. Muy adolescente, en el fondo. El retrato es frontal y limpio: puesto en una camiseta, se reconoce de lejos, y lleva esa mezcla de calma por fuera y nervio por dentro.







