El cruce de las seis en la cocina
Carol, la mujer de John, hace el turno de noche en un hospital de Duluth. Entra a trabajar de noche justo cuando él sale del taller, y al alba se cruzan diez minutos en la cocina, con la luz gris del lago entrando por la ventana. Él le deja la cafetera puesta y el café hecho antes de irse. En su pueblo, emparejarse es de por vida y se vuelve siempre a la misma casa; llevan veinticuatro años volviendo a la de Lincoln Park. Esta taza es para ese primer café, el del cruce, el que abre el día.







