De seis de la tarde a seis de la mañana
Isabella montó Nachtwerk, su estudio de masterización en Gante, para trabajar cuando la ciudad calla. Abre a las seis de la tarde y cierra a las seis de la mañana, porque así está hecha. Una productora de Bruselas le ofreció un contrato fijo, con horario de oficina, y ella lo rechazó sin dramatizarlo: entrar a las diez de la mañana no le sirve a alguien que a esa hora se está yendo a dormir. Esta camiseta lleva la cara de quien hace su mejor trabajo mientras los demás descansan.







