Oye cosas que tú no oyes
Fíjate en su cara blanca con forma de corazón: en las lechuzas de verdad, esa cara recoge el sonido como una antena y lo lleva hasta los oídos. Por eso Isabella oye cosas diminutas que a los demás se les escapan. En su historia trabaja de noche, cuando el mundo está en silencio y cada ruidito se nota: una gotera, un cable, un pájaro lejos. Presta una atención enorme a cada sonido, y por eso se entera de todo. A un peque que lo escucha todo, que pregunta por cada sonido raro de la casa, esta lechuza le va como anillo al dedo.







