Un pueblo en cuatro cuevas
Los suyos, los orejudos sardos, siempre fueron poca gente: familias de cuevas del interior, de los montes de Oliena y Dorgali, hacia el Gennargentu, un pueblo que se recorre en un fin de semana. Cada verano los incendios suben por las laderas sobre las cuevas donde crían y dispersan familias enteras. Gavino no habla mucho de esto; lo lleva por dentro.







