El diapasón del padre
Su padre, Bachisio, afinaba de oído los campanacci de bronce de los Mamuthones, los cencerros pesados de las máscaras de Mamoiada, ahí al lado de Nuoro. Cuando murió, Gavino heredó el banco y un diapasón de bronce con el que el padre ponía a tono aquellos cencerros. Todavía lo usa para templar el volante de los relojes; es lo único suyo que se quedó.







