La tela y los relojes
Bonaria, su mujer, teje tapices y mantas sardas en un telar que ocupa media casa. «La tela de tu madre y mis relojes hacen el mismo ruido, ¿lo has notado?», le dijo una vez a su hija. «Chac, tic. Chac, tic. Toda la casa suena a trabajo pequeño.» Ella teje de día; él arregla relojes de noche.







