La época
Cada año, en pleno frío, llega una temporada en que se mueve más despacio, habla arrastrando las palabras y duerme muchísimo; el taller casi no abre. Él lo llama «la época» y lo achaca a la edad y al frío que sube de la piedra. Esos meses se sube el cuello del abrigo sobre las orejas y da cuerda a sus relojes un poco más lento.







