Hierro que se dobla a su temperatura
En su historia, Fernando enciende la forja a las seis y media, y el carbón tarda siete minutos en ponerse a punto: lo sabe por el color y por el sonido del aire entre las brasas, sin mirar el termómetro. Forja cancelas de cuatro metros y, con la misma pericia, la cadena fina que lleva al cuello en el retrato, eslabón a eslabón. El hierro se dobla a su temperatura, no a la prisa de nadie. Ese oficio paciente es lo que carga esta bolsa, sin que se vea.







