Dos cafés al día
Su mujer, Bonaria, teje de día; él arregla relojes de noche. Casi no coinciden despiertos: se cruzan al alba y al anochecer, en la cocina, quince minutos y un café. Veinticinco años de matrimonio que caben, sobre todo, en esos dos cafés diarios. Ella le deja la cafetera hecha cuando sube a dormir.







