Colgada, la mirada manda
Enmarcado, este retrato gana como pieza: el marco recoge el gris azulado del fondo y deja que los ojos hagan todo el trabajo. Lo creé quieto y de frente, la máscara blanca y negra bien centrada, los ojos oscuros grandes mirándote sin pestañear y el rojo del abrigo rodeándolos como un marco dentro del marco. Colgado a la altura de la vista, preside una pared entera: da igual el pasillo, el estudio o el cuarto de un niño, esa cara pequeña se queda contigo. Llega listo para colgar, sin más que un clavo.







