Cómo funciona
Nayna repara motos en un taller de South B, Nairobi. La zona industrial de Lunga Lunga Road, cobertizos de chapa, polvo rojo cuando no llueve y barro rojo cuando llueve, boda-boda entrando y saliendo a cualquier hora. Ocho a doce motos por semana, la mayoria taxis de 125 cc que se rompen como se rompe cualquier maquína que trabaja catorce horas al dia. Pinchazos, frenos, cadenas, embragues. Y ella trabaja como caza un guepardo, aunque nunca usaria esa comparacion.
Rafagas. Puede estar cuatro horas seguidas con un motor sin levantar la cabeza. Las manos moviéndose con una precision que parece ensayada pero es instinto acumulado, años de llaves Gedore heredadas de su padre --un mecánico de camiones de Athi River que le enseñó sin enseñárselo, simplemente no impidiéndoselo-- y noches reconstruyendo una Honda CB125 destrozada en la acera con una linterna apretada entre los dientes. No come. No habla. No para. Ni Mwangi, el aprendiz de diecinueve años que lleva ocho meses en el taller, se atreve a interrumpir esas horas.
Y despues se apaga.







