Un estudio en Iqaluit
El apartamento de Benjamin en Iqaluit es un estudio pequeño que compró con sus ahorros, en un edificio del gobierno con vistas a la bahía de Frobisher. Lo amuebló con lo que necesitaba y nada más. Un banco de trabajo junto a la ventana, donde repara piezas cuando vuelve de las estaciones. La parka en el gancho de la puerta. El char congelado en la nevera. Sábanas blancas, toallas grises. Calefacción fija a diecisiete grados. Ventana abierta una rendija incluso en invierno, porque a Benjamin le gusta sentir el aire frío mientras duerme.
La primera vez que una amiga piloto lo visitó, dijo: «Parece un refugio de montaña.» Benjamin lo tomó como un cumplido. El único brillo en todo el espacio es una foto de su madre Siku con su tío Thomas en la repisa de la ventana y un mapa topográfico del archipiélago de las Queen Elizabeth en la pared. Nada de color en ningún sitio. Todo plata, gris y blanco, como el propio Benjamin.
Cuando vuelve después de dos o tres semanas en ruta por las estaciones remotas, necesita que nada haya cambiado. Que cada cosa siga exactamente en su sitio. Es el tipo de persona para la que un espacio funciona cuando tiene las cosas justas y no le sobra ninguna. Si cuelgas un retrato en un apartamento así, tiene que ganarse el sitio. No puede ser decoración por rellenar.







