La que trepa a lo alto a mirar
Dolma tiene una costumbre que la define: antes de decidir nada, sube a lo más alto que encuentra y se queda mirando un buen rato. Dice que desde arriba se ve mejor, que abajo no se entera una de nada. Eso no sale en el retrato —aquí la ves de frente, de busto—, pero está en esos ojos atentos: es de las que se fijan en lo que a los demás se les pasa. Para una camiseta juvenil me gustaba esa idea: llevar puesta a alguien que mira antes de moverse.







