Los suyos, conocidos por la cola
Dolma tiene a los suyos: unos pocos pandas salvajes que conoce de lejos, cada uno en su trozo de bosque, y a los que vela sin acercarse. Los distingue por la cola, larga y anillada, casi tan larga como el cuerpo; en el panda rojo esos anillos son distintos en cada individuo, únicos como una huella, así que aunque no le vea la cara, si le ve la cola sabe quién es. Vela a distancia por unos pocos y le basta con saber que siguen ahí.







