El más blando, el más letal
Lo creé de frente y con el fondo desnudo: en una camiseta, un retrato así se lee de lejos. Lo que no cabe en el algodón es el giro: en su historia, Cooper es el koala más blando del pueblo hasta que pisa el club de bolos. Ahí deja de bromear, mide la jugada en silencio y lee la curva de la bola tres tiradas por delante. Tira perfecto, te roba la partida y suelta un «sorry, mate» sin una pizca de arrepentimiento. Debajo del peluche hay puntería fría, y nadie se lo espera.







