Cuando el andén se queda en calma
En su historia, Birdie se pasa el día en la Estación del Fin del Mundo, en Ushuaia, y lo que más le gusta es ir pasando de mano en mano un termo de mate cocido bien caliente, del que despierta, para que a nadie se le queden las manos frías. Le gusta el bullicio del andén lleno. Lo que no lleva tan bien es el final: cuando sale el último tren y todo se vacía y se queda en calma, se le pone algo raro en el pecho. Una bebida caliente entre las manos, en ese rato, es justo lo que hace falta.







