Una frontera dicha en tres frases
«El diseño es tuyo. La ejecución es mía. No las mezcles.» En tres frases cabe toda su ética: respeta lo que traes, pero lo que pasa en la piel lo decide su mano. No dice «bonito» —para ella un tatuaje es «limpio» o «correcto»—, y no negocia el límite de la sesión. Marca su frontera sin pelear, como el animal que evita el choque y se hace ver de otra manera. Una bolsa de tela le pega: carga cosas de aquí para allá sin darle importancia.







