Planta baja, séptimo piso
César vive y trabaja en el mismo bloque de pisos de los años setenta en SS2, Petaling Jaya. Su taller ocupa un local en planta baja — antiguo taller de cerrajería, con ventilación cruzada y un altillo donde guarda las piezas terminadas en una caja fuerte empotrada. Su piso está siete plantas más arriba. La distancia entre casa y trabajo son sesenta y tres escalones. A las seis de la mañana ya está abajo, con el soplete encendido y un kopi-o kosong enfriándose en la esquina del banco.
El taller tiene una placa de latón en la puerta que dice \"CÉS — orfebrería\". Sin cartel luminoso, sin presencia online, sin inauguración que nadie recuerde. Los clientes llegan por boca a boca. A veces pasan semanas sin que entre nadie nuevo. Otras veces tres encargos se solapan y César trabaja hasta las diez de la noche con la puerta metálica a medio abrir para que corra el aire. En Petaling Jaya la humedad no baja del ochenta por ciento. Casi nunca.
Lo que hace ahí dentro es orfebrería artesanal: filigrana, granulado, restauración de piezas antiguas para familias de herencia peranakán. Broches de boda de los años veinte con esmalte dañado. Anillos de compromiso a medida. Un trabajo que requiere planificación — César dibuja cada pieza a lápiz en papel de calco antes de tocar el metal — y precisión milimétrica con herramientas que nadie le va a prestar.







