Rra Otsile y la ruta que no cambia
Cada mañana, Mansa sale de casa a las seis y cuarenta y cinco. Cruza el patio, gira a la izquierda, pasa por delante de la tienda de Rra Otsile, recoge el chappie de fresa que su madre paga por adelantado, y sigue. La ruta no cambia.
En la mochila lleva el libro del día, el bocadillo extra, los lápices. Algunos días, la piedra gris. No todos. Solo los que pesan.







